Las aves domésticas, como los periquitos, canarios o agapornis, son animales muy activos y curiosos por naturaleza, pero al vivir en un entorno limitado como el de una casa, es fundamental proporcionarles espacios donde puedan volar, interactuar y mantenerse entretenidas. Crear un área de juego específica para ellas no solo mejora su bienestar físico y mental, sino que también fortalece el vínculo con sus dueños. Este tipo de zonas deben estar diseñadas para estimular tanto el cuerpo como la mente de las aves, con elementos que inviten al juego, la exploración y el descanso.
A la hora de planificar este espacio, es necesario tener en cuenta las características propias de cada especie, por ejemplo, los loros más grandes necesitarán áreas amplias con juguetes resistentes, mientras que los pájaros más pequeños como los diamantes mandarines disfrutarán de zonas con ramas finas y materiales ligeros. Además, es importante recordar que las aves son seres sociales y disfrutan interactuando, no solo entre ellas, sino también con sus dueños. Por lo tanto, crear un área donde puedan sentirse seguras y al mismo tiempo tengan la oportunidad de explorar nuevos estímulos es clave tanto para su felicidad como para su salud.
Elige la ubicación adecuada

El primer paso para crear un área de juego para tus aves domésticas es seleccionar el lugar más adecuado dentro de tu hogar, ya que este espacio debe ser seguro, libre de corrientes de aire y con suficiente luz natural. Las aves disfrutan de la luz solar, pero es importante no exponerlas directamente a rayos intensos durante largos periodos. Ubicar la zona cerca de una ventana donde puedan recibir luz indirecta y disfrutar de vistas al exterior es una excelente opción.
Además de la luz, es importante que la ubicación no esté en un área de mucho tránsito dentro de la casa, pues aunque las aves son curiosas, pueden estresarse si constantemente hay ruido o movimiento a su alrededor. Un lugar tranquilo les permitirá relajarse y disfrutar de su tiempo de juego, no obstante, también es recomendable que este espacio esté cerca de la actividad familiar, ya que las aves disfrutan de la interacción humana.
Utilizar elementos como perchas, columpios y plataformas
Una vez definida la ubicación, es hora de equipar el área de juego con los elementos básicos para que tu ave pueda disfrutar al máximo, por ejemplo, las perchas son fundamentales, por lo que lo recomedable es utilizar una variedad de grosores y materiales. Las perchas de madera natural ayudan a que las aves desgasten sus uñas y ejerciten sus patas, mientras que las de cuerda o plástico pueden ofrecer texturas diferentes para estimular su curiosidad.
Los columpios son otro accesorio que no puede faltar, ya que a la mayoría de las aves les encanta balancearse, por lo que incluir uno o varios columpios de diferentes tamaños y alturas le proporcionará horas de diversión. Las plataformas también son un buen complemento, ya que permiten que las aves descansen y observen su entorno desde un punto elevado, lo que las hace sentirse seguras.
Juguetes y estímulos mentales

El juego es una parte fundamental en la vida de cualquier ave doméstica, por lo que los juguetes no pueden faltar en su área de recreo, por ello es importante variar entre juguetes que estimulen sus habilidades físicas, como las escaleras o cuerdas para trepar, y aquellos que les ofrezcan un desafío mental, como los juguetes de forrajeo. Estos últimos son muy útiles, ya que animan a las aves a buscar alimento escondido, lo que imita su comportamiento natural en la naturaleza.
Asimismo, los espejos pueden ser una gran opción, aunque deben utilizarse con precaución, pues algunas aves, especialmente aquellas que están solas, pueden desarrollar una dependencia excesiva hacia su reflejo. Por eso, lo mejor es alternar los espejos con otros tipos de estímulos visuales o auditivos, como campanas o sonajeros, que despierten su interés sin generar comportamientos obsesivos.
Seguridad y materiales no tóxicos
Al crear un área de juego para tus aves, es determinante prestar atención a la seguridad de los materiales que vas a utilizar, así que asegúrate de que todos los accesorios, juguetes y estructuras sean de materiales no tóxicos. El metal galvanizado, por ejemplo, puede liberar zinc, que es perjudicial para las aves si lo ingieren, así que opta siempre por maderas naturales no tratadas, cuerdas de algodón o sisal y plásticos seguros.
Además, el área debe estar libre de elementos que puedan poner en riesgo la integridad física de tus aves, por es evita aquellos accesorios con piezas demasiado pequeñas que puedan tragarse o superficies afiladas que puedan causarles lesiones. También es recomendable revisar periódicamente el estado de los juguetes y perchas para asegurarse de que no se han desgastado o roto de una manera que represente un peligro para tus mascotas.