El reto de entrenar a un loro para que suba a tu hombro es una práctica que requiere paciencia, confianza y un buen entendimiento del comportamiento natural de estas aves. Los loros son animales muy inteligentes y sociables que, con el adiestramiento adecuado, pueden desarrollar una relación de confianza con sus cuidadores. Sin embargo, para que un loro se sienta cómodo posándose en tu hombro, es fundamental establecer una base de confianza desde el principio. Esto significa que el ave debe estar familiarizada con tu presencia, percibirte como un compañero seguro y comprender que la interacción con los humanos no representa una amenaza. Si el entrenamiento se realiza de manera adecuada, se evitarán problemas de conducta como mordiscos o comportamientos defensivos.

El proceso de enseñanza debe ser gradual y adaptado a la personalidad del loro, ya que algunas especies, como los loros grises africanos o los guacamayos, pueden ser más receptivas al entrenamiento si se les ofrece refuerzos positivos como premios comestibles o caricias suaves. No obstante, cada loro tiene un temperamento único, por lo que es importante respetar su ritmo de aprendizaje y asegurarse de que se sienta cómodo en cada etapa del proceso. Un error común en el adiestramiento de estas aves es forzarlas a subir al hombro antes de que se sientan preparadas, lo que puede generar rechazo o miedo. Por lo tanto, para lograr un entrenamiento exitoso, se debe trabajar con constancia en un ambiente relajado, fomentando siempre una relación de confianza entre el loro y su dueño.

Estableciendo una relación de confianza con el loro

Antes de comenzar cualquier tipo de entrenamiento, es fundamental que el loro se sienta seguro en su entorno y en presencia de su dueño, así que, para lograr esto, se debe pasar tiempo con el ave a diario, hablándole con suavidad y ofreciéndole golosinas que le agraden. En este sentido, se recomienda evitar movimientos bruscos o forzar interacciones, ya que esto podría generar desconfianza, más bien deja que el loro se acerque por iniciativa propia, pues esto ayuda a fortalecer el vínculo de confianza.

Otra de las técnicas más efectivas es el uso de refuerzos positivos para que el loro asocie la presencia de su dueño con experiencias agradables. Premiar con pequeñas porciones de frutas o semillas cada vez que el ave muestra un comportamiento deseado es una estrategia eficaz. Además, hablarle con un tono calmado y utilizar palabras de refuerzo como «bien hecho» ayudará a que el loro relacione la interacción con su dueño de manera positiva.

Enseñando a subir a la mano antes del hombro

Uno de los pasos previos antes de intentar que el loro suba al hombro, es que aprenda a posarse en la mano, aunque para ello se debe utilizar un comando verbal sencillo como «sube» mientras se le presenta un dedo o una percha estable. Antes de avanzar al siguiente paso, es recomendable que el loro se sienta seguro en esta posición, pero si el ave muestra resistencia, se puede incentivar con su comida favorita hasta que asocie la acción con una recompensa.

En la medida en que el loro se acostumbre a posarse en la mano sin temor, se puede aumentar la duración del tiempo que permanece en esta posición. También es recomendable realizar movimientos suaves para que el ave se acostumbre a los cambios de posición sin asustarse, así que, una vez que el loro suba con facilidad a la mano y se sienta cómodo en esta postura, se puede comenzar a entrenarlo para que suba al hombro de manera progresiva.

Transición del brazo al hombro de manera gradual

Para que el loro suba al hombro sin problemas, es necesario hacer la transición de manera progresiva y controlada, por lo que se puede iniciar acercando la mano con el loro posado hacia el hombro mientras se le ofrece una recompensa. Algunos loros pueden mostrarse duditativos al principio, por lo que es fundamental respetar su tiempo y reforzar cada pequeño avance.

Una vez que el loro acepta la posición en el hombro, se debe mantener la calma y evitar movimientos bruscos que puedan asustarlo, ya que dejar que el ave explore y se acomode por sí misma es clave para que gane confianza. En este punto, es recomendable seguir reforzando con palabras positivas y premios para que el loro asocie estar en el hombro con una experiencia gratificante.

Evitando malos hábitos y reforzando el comportamiento positivo

El comportamiento erróneo puede perjudicar el proceso de aprendizaje, por lo que es importante tener en cuenta que permitir que un loro suba al hombro sin supervisión puede generar malos hábitos, como picotazos o actitudes dominantes. Por ello, es recomendable que el ave siempre suba al hombro bajo indicación y no por iniciativa propia, estableciendo límites claros desde el inicio, lo que ayudará a evitar problemas de comportamiento en el futuro.

Por otro lado, si en algún momento el loro muestra signos de incomodidad o agresividad estando en el hombro, se debe bajar con calma a una percha o la mano sin castigarlo. La paciencia y la repetición son clave en el proceso de entrenamiento, ya que los loros responden mejor a la constancia y el refuerzo positivo, de esta manera el ave aprenderá con el tiempo que subir al hombro es una actividad placentera y segura.