Observar el comportamiento de los peces puede ser fascinante, pero también preocupante cuando realizan movimientos repetitivos, como nadar en círculos sin descanso. Este patrón de conducta no es aleatorio ni se presenta sin motivo, de hecho, puede estar relacionado con diversos factores que afectan tanto el estado físico como emocional del pez. Desde problemas en el entorno hasta cuestiones de salud interna, cada posible causa tiene su propio impacto y por ello, entender por qué los peces nadan en círculos es clave para identificar problemas a tiempo para ofrecer soluciones adecuadas para su bienestar.
Este tipo de comportamiento circular puede deberse a varios factores como condiciones inadecuadas en el acuario, problemas de salud neurológica o infecciones bacterianas, entre otros. En algunos casos, puede ser una señal de estrés o aburrimiento, especialmente si el pez no tiene suficientes estímulos en su entorno, sin embargo, también podría tratarse de una patología más grave que afecte su sistema nervioso. A lo largo de este artículo, vamos a explorar las causas más comunes que explican por qué los peces adoptan esta conducta, y cómo los propietarios pueden intervenir para mejorar su calidad de vida.
Problemas ambientales en el acuario

Uno de los motivos más frecuentes por los que los peces nadan en círculos es la calidad deficiente del agua o el diseño inapropiado del acuario, pues la falta de oxígeno, un nivel elevado de amoníaco, o cambios bruscos en la temperatura pueden generar estrés en los peces, afectando su comportamiento. En estas condiciones, los peces tienden a moverse de manera repetitiva, buscando alivio o intentando adaptarse al entorno. Además, la disposición del acuario también influye, ya que un tanque demasiado pequeño o con escasos elementos decorativos puede limitar los estímulos del pez, haciendo que nade en círculos por aburrimiento o ansiedad.
Para prevenir estos comportamientos, es necesario mantener el agua en condiciones óptimas con los niveles de pH, nitritos y temperatura bien controlados, así como revisados regularmente junto con un cambio de agua parcial con frecuencia. Incluir escondites, plantas naturales y estructuras también fomenta comportamientos más naturales y evita la monotonía en el acuario. Asegurar que los peces cuenten con suficiente espacio y compañía adecuada según la especie también minimiza estos patrones repetitivos.
Enfermedades y trastornos neurológicos
Otra posible causa detrás del nado en círculos son las enfermedades que afectan el sistema nervioso del pez, ya que algunas infecciones bacterianas o parasitarias, como la enfermedad del giro (whirling disease), atacan el sistema neurológico, provocando que el pez pierda el control sobre sus movimientos y nade en círculos. Esta enfermedad se manifiesta sobre todo en peces de agua fría, como las truchas, y puede ser difícil de tratar si no se detecta a tiempo.
Además, las lesiones físicas, como un golpe en la cabeza, pueden ocasionar daño cerebral que afecte su orientación, incluso en casos más complejos, ciertos desequilibrios internos, como problemas en el oído interno (que ayuda al pez a mantener el equilibrio), pueden desencadenar movimientos erráticos. Para tratar este tipo de afecciones, es recomendable acudir a un veterinario especializado en peces, quien podrá evaluar el estado del animal y ofrecer tratamientos específicos. Aislar al pez afectado en un tanque hospital es fundamental para evitar la propagación de enfermedades en el acuario principal.
Estrés y comportamiento territorial

El comportamiento circular también puede estar asociado con situaciones de estrés o agresión territorial, ya que algunos peces, especialmente aquellos de especies muy activas como los bettas o cíclidos, pueden desarrollar estos hábitos cuando se sienten amenazados por otros ejemplares o ante cambios repentinos en su entorno. La sobrepoblación del tanque es un factor común que genera conflictos, ya que los peces compiten por el espacio y los recursos, lo que desencadena comportamientos repetitivos, como nadar en círculos o golpear las paredes del acuario.
Otra causa de estrés es la falta de rutinas adecuadas, como ciclos de luz y oscuridad bien definidos, puesto que los peces necesitan periodos de descanso y actividad regulados para mantener un comportamiento equilibrado. Para evitar estos problemas, es importante conocer las características sociales de cada especie y adaptar el acuario para reducir conflictos. Algunos peces prefieren estar en grupos, mientras que otros necesitan espacio para establecer su territorio sin sentirse invadidos, así que controlar estos factores contribuirá a reducir el estrés y evitar patrones repetitivos en su comportamiento.
Aburrimiento y falta de estimulación
Al igual que otros animales, los peces también necesitan estímulos que mantengan su mente activa, pues la ausencia de elementos que simulen su entorno natural puede llevar al aburrimiento, lo que se manifiesta a través de comportamientos repetitivos, como nadar en círculos. Los peces que pasan demasiado tiempo sin cambios en su entorno o sin interacción con otros compañeros pueden desarrollar estas conductas por falta de estímulo. Además, algunas especies, como los peces dorados, son más propensas a aburrirse si no encuentran objetos con los que interactuar en el acuario.
Para evitar que el pez caiga en la monotonía, es recomendable variar la decoración del tanque de vez en cuando e incluir juguetes acuáticos o estructuras flotantes. También es útil modificar la alimentación ofreciendo diferentes tipos de comida para despertar su interés y simular una búsqueda más activa. Asegurar un entorno dinámico y estimulante es fundamental para que los peces se mantengan sanos tanto física como mentalmente.