Los gatos son animales muy independientes y con una alta tolerancia al dolor, por lo tanto es muy díficil conocer en un principio, cuando un gato se siente enfermo. Como cualquier ser vivo, los felinos no están exentos de padecer enfermedades que pueden afectar su bienestar, por lo que reconocer las patologías más comunes en los gatos es fundamental para garantizar una vida larga y saludable a nuestras mascotas. Muchas de estas enfermedades pueden prevenirse o controlarse mediante visitas regulares al veterinario, una alimentación adecuada y medidas de higiene básicas.

El cuidado de un gato implica estar atentos a los signos que puedan indicar la presencia de alguna enfermedad, siendo los cambios en su comportamiento, hábitos alimenticios cambiantes o un aspecto físico determinado, las primeras pistas de que algo no está bien. En este artículo, vamos a explorar las enfermedades más comunes que afectan a los gatos, los síntomas que suelen presentar y cómo se pueden prevenir o tratar, ya que al tener este conocimiento podrás reaccionar de manera adecuada para ayudar en caso de emergencia, mejorando de esta manera la calidad de vida de tu mascota.

Enfermedades respiratorias como problema frecuente

Los gatos pueden desarrollar diversas afecciones respiratorias, que van desde simples resfriados hasta infecciones más graves como la rinotraqueítis, la cual es causada por el virus del herpes felino y suele afectar a gatos jóvenes o aquellos con un sistema inmunológico debilitado. Los síntomas incluyen estornudos, secreción nasal, fiebre y falta de apetito, aunque en casos más graves, la dificultad para respirar puede convertirse en una emergencia veterinaria que debe tratarse de inmediato.

La prevención de estas enfermedades pasa por la vacunación oportuna, así como el evitar al máximo diversas situaciones de estrés que puedan debilitar las defensas del animal, además, un entorno limpio y libre de corrientes de aire contribuye a mantener la salud respiratoria del gato. Por otro lado, si la enfermedad se llega a desarrollar, el tratamiento puede incluir antibióticos para infecciones secundarias y algunos otros medicamentos para aliviar los síntomas en la brevedad posible.

Causas y soluciones de problemas digestivos

Los problemas digestivos son otra de las dolencias más comunes en los gatos, pues estas afecciones se pueden presentar por diversas causas como cambios en la dieta, ingesta de alimentos inapropiados o parásitos intestinales, que provocan desde vómitos y diarrea hasta estreñimiento crónico. Las bolas de pelo también son un factor frecuente, especialmente en gatos de pelo largo que se acicalan constantemente, por lo que debes conocer bien a tu felino en este sentido.

El control de la alimentación es clave para prevenir problemas digestivos, por lo tanto se hace necesario proporcionar una dieta equilibrada y evitar cambios bruscos en el alimento. En casos de parásitos, un programa regular de desparasitación es fundamental, pero si el problema persiste o se agrava, es imprescindible consultar al veterinario para determinar la causa y aplicar el tratamiento adecuado, el cual podría incluir medicamentos o algunos ajustes en la dieta.

El riesgo silencioso de las enfermedades urinarias

Las enfermedades del tracto urinario inferior felino (FLUTD, por sus siglas en inglés) son bastante comunes, especialmente en gatos machos y aquellos con sobrepeso. Estos problemas incluyen infecciones urinarias, formación de cálculos renales y obstrucciones uretrales, por lo que los síntomas suelen incluir dificultad para orinar, sangre en la orina y micción frecuente en pequeñas cantidades.

Dentro de las prácticas que pueden ayudar a prevenir estas afecciones se encuentran una hidratación adecuada y una dieta de buena calidad. En este sentido, el uso de alimentos específicos para la salud urinaria también puede ser bastante beneficioso, especialmente en gatos predispuestos. Por otro lado, en casos más graves como obstrucciones, se requiere intervención veterinaria inmediata para evitar complicaciones mayores como un daño renal crónico.

Enfermedades infecciosas

Entre las enfermedades infecciosas más serias se encuentran la leucemia felina (FeLV) y el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), conocidas también como el «VIH felino». Ambas se transmiten principalmente a través del contacto con otros gatos infectados, ya sea por mordeduras, saliva o sangre y los síntomas pueden variar, pero incluyen pérdida de peso, fiebre recurrente y debilidad general. La prevención es fundamental en estos casos, por lo que limitar el acceso del gato al exterior y evitar el contacto con animales desconocidos son medidas necesarias si tenemos una mascota en casa, además, existen vacunas disponibles para proteger contra algunas de estas infecciones.

A pesar de no tener una cura definitiva, el manejo adecuado de la situación puede mejorar la calidad de vida del gato infectado, incluyendo una dieta equilibrada, controles veterinarios regulares y un entorno libre de estrés. Finalmente, el conocer las enfermedades más habituales de los gatos, así como sus distintos signos es fundamental para actuar de manera oportuna, así que asegúrate de proporcionar un cuidado adecuado y de consultar al veterinario ante cualquier síntoma sospechoso, ya que esto puede marcar la diferencia en la salud de tu mascota.